Intibucá recibe centro prebásico “Sonia Turcios” de la mano de Fundación Ficohsa, CEPUDO y Food For The Poor

Fundación Ficohsa, CEPUDO y Food For The Poor


Siguiendo la estrategia de desarrollo social promovida por Grupo Ficohsa en la región, Fundación Ficohsa, en colaboración con CEPUDO Honduras y Food For The Poor, alcanzó un nuevo hito educativo al abrir las puertas del Centro de Educación Prebásica “Sonia Turcios”, situado en la aldea Buena Vista, en el departamento de Intibucá. Esta acción reafirma el compromiso conjunto de expandir el acceso a una educación inicial de calidad en zonas rurales, donde aún persisten desigualdades estructurales que restringen las oportunidades de aprendizaje durante la primera infancia.

Infraestructura educativa para entornos de aprendizaje dignos

El nuevo centro pre-básico fue concebido siguiendo rigurosos estándares de calidad, con el propósito de ofrecer espacios seguros, funcionales y apropiados para impulsar el desarrollo educativo de la niñez. La obra contempló la edificación integral de un aula totalmente equipada, la colocación de cielos falsos de PVC, pisos de cerámica, servicios sanitarios renovados, aceras perimetrales y un sistema eléctrico optimizado con iluminación LED.

Estas condiciones permiten crear un entorno pedagógico más adecuado, mejorando significativamente la experiencia de enseñanza y aprendizaje tanto para estudiantes como para el personal docente, en una zona donde el acceso a infraestructura educativa ha sido históricamente limitado.

Un modelo educativo integral centrado en la niñez

La intervención forma parte del programa “Educando Nuestro Futuro”, una plataforma de acción social de Fundación Ficohsa que trasciende la infraestructura física para enfocarse en la calidad educativa y la permanencia escolar. A través de este modelo, se implementan componentes complementarios como la entrega de merienda escolar, dotación de mobiliario, suministro de útiles y materiales educativos, así como procesos de capacitación continua para docentes.

El programa también integra acciones de capacitación en educación social, educación financiera y aprendizaje del idioma inglés, con la intención de reforzar habilidades desde la primera infancia y favorecer trayectorias educativas más firmes en comunidades vulnerables.

Colaboraciones estratégicas que generan impacto social

Representantes de las organizaciones aliadas resaltaron la importancia de la articulación entre instituciones como un factor esencial para lograr un impacto duradero. Desde Fundación Ficohsa se enfatizó que el proyecto trasciende la simple infraestructura, pues se convierte en una inversión directa en el porvenir de la niñez hondureña y en el fortalecimiento de las comunidades.

En esa misma línea, CEPUDO enfatizó que la articulación con organizaciones que comparten una visión común de desarrollo permite generar transformaciones reales y duraderas, especialmente en comunidades que requieren mayor atención social y educativa. Estas acciones reflejan el valor de las alianzas estratégicas para impulsar cambios estructurales en el país.

Sostenibilidad y proyección del programa educativo

Como parte del modelo de intervención, se promovió la creación de un Comité Permanente de Gestión Educativa integrado por madres y padres de familia, líderes comunitarios y actores locales, con el fin de asegurar la continuidad y sostenibilidad del proyecto en el tiempo.

Este centro constituye el segundo establecimiento prebásico respaldado por Fundación Ficohsa en el departamento de Intibucá, como parte de su estrategia orientada a fortalecer comunidades sostenibles. Desde 1998, la organización ha brindado apoyo a más de 190,000 niños, niñas y jóvenes en Honduras, a través de una red de 147 centros educativos ubicados en 24 municipios del país.

Con esta nueva inauguración, Fundación Ficohsa, junto con sus aliados estratégicos, reafirma una perspectiva de largo plazo centrada en consolidar la educación como pilar del progreso social y en continuar promoviendo acciones que abran oportunidades reales para la niñez hondureña.

Por Denis Escalante Olivera